Los opinadores de la sociedad

reflexiones con actitud

Los opinadores de la sociedad: una mirada sobre actitud y conciencia

El deporte nacional de opinar sobre los demás





Vivimos en una sociedad rodeados de personas que se pasan el día opinando sobre los demás:sobre el vecino, el primo, el amigo, el entrenador…

Yo me pregunto: ¿no tendrán suficiente con su propia vida?

Porque lo que me parece realmente fácil es opinar del otro y no ocuparse de uno mismo.Qué fácil es querer “arreglar” la vida de los demás sin mirar la propia.

Dedicarnos cada uno a lo nuestro —yo diría— es una tarea que nos daría para vivir dos vidas.






Opinión, juicio y actitud: una diferencia clave que trabajamos en la conferencia






Hace poco escuchaba una entrevista en la que se cuestionaba la validez de las opiniones.
Derecho a opinar tenemos todos, sí.

Pero que todas las opiniones tengan el mismo peso… eso ya es harina de otro costal.

Y no hablo de opinar sobre la gestión profesional de alguien, el desempeño de un jefe, un colaborador, un político o el rendimiento de un deportista.

Hablo de opinar sobre la vida privada de las personas.

De juzgar sin preocuparnos siquiera de si la información es verdadera o falsa.

“Octavo mandamiento: no darás falso testimonio ni mentirás”.

Nunca tenemos toda la información.
Casi siempre nos equivocamos.

Aun así, hay quienes actúan con la superioridad moral de quien cree que sí la tiene.
No opinan: dictan veredictos.

Se elevan al rango de jueces de la moral.


 





Los opinadores de la sociedad y el impacto en personas y equipos




Están por todas partes: en el trabajo, entre los que se dicen amigos, entre conocidos e incluso en las familias. Hablan, ponen caras, castigan con la mirada.
Algunos incluso dejan de saludarte.

¡Hay que ser gilipollas!

Yo los llamo los opinadores de la sociedad.

En Descubre #tuCIENxCIEN, en nuestras conferencias y talleres, también los trabajamos. Porque son un coste brutal en las empresas y en nuestras vidas. Y porque requieren entrenamiento diario.

Hay personas a las que este tipo de críticas les afecta profundamente,
hasta el punto de comprometer su salud. Siendo adultos, se supone que hemos aprendido a gestionarlo. Pero… ¿y si eres un niño? ¿O un adolescente? Ahí la situación es mucho más delicada. El daño puede ser irreparable.

Muchos opinadores aprendieron a serlo en casa. Y lo realmente grave es que hoy son ejemplo para sus hijos.

Repiten patrones. Educan desde el juicio, aunque luego digan eso de “no se puede hablar mal de nadie”.

Esos son los más peligrosos.

 
 

Actitud: el antídoto frente a los opinadores de la sociedad





¿Cuál es el antídoto?

Si te encuentras con un opinador de la sociedad, páralo en seco.
Frénalo.

Se corta el problema de raíz.
No volverá a hacerlo delante de ti.

Eso es actitud.

Y te diferencia de la mayoría.

Porque hay una gran diferencia entre una opinión y un consejo:

La opinión te la da cualquiera.
El consejo, solo alguien que te quiere.Y de esos… alrededor tenemos tres. No hay más.

 
 

“Cuando dejamos de opinar lde a vida de los demás y empezamos a ocuparnos de la nuestra, la actitud se convierte en libertad.Opinar sobre la vida de los demás es la excusa perfecta para no hacerse cargo de la propia.”

- JUAN LUIS MUÑOZ ESCASSI